Industria
ovejera
Monte
León
funcionó como estancia ovejera entre 1905 y 2001. Las instalaciones
como el galpón de esquila, con su prensa para lana, su
enorme motor de un solo pistón, las oficinas, alojamientos
de administrador y los puestos que albergaron al personal datan
de aproximadamente 1914 y son de producción y diseño
ingleses. Corresponden al período en que Monte León
fue propiedad de la sociedad anónima, con sede en Londres,
Southern Patagonian Sheep Farming Co.
La
industria ovina, impulsada por colonos de origen europeo desde
Punta Arenas, Chile, se impuso como única opción
productiva en el área a partir de la década de
1880. Las estancias se multiplicaron, terminando con la forma
de vida tradicional de los aborígenes
locales.
La
producción de lana era conocida en Inglaterra
desde la Edad de Bronce y se había desarrollado incesantemente
a partir de la Edad Media. La Revolución Industrial tuvo
una de sus primeras áreas de desarrollo en la producción
de lana, que jugaba un papel central en la economía inglesa
desde la Edad Media.
Inglaterra
exportó sus eficaces modelos de explotación ovina
tanto a sus posesiones de ultramar como a otras áreas
de influencia en todo el globo. Durante el siglo XIX, Alemania
mantuvo una carrera cabeza a cabeza con Inglaterra por
el predominio en la producción lanar, centrando sus esfuerzos
en la calidad del producto más bien que en el volumen
del mismo. El desarrollo de la industria ovina australiana dio
una ventaja definitiva a los ingleses. Desde 1845, Australia
domina el mercado de lanas mundial, y desde la década
de 1820, las principales operaciones de ganadería ovina
en ambas bandas del Río de la Plata son llevadas adelante
por súbditos británicos: ingleses, irlandeses,
escoceses.
En
Patagonia, los insumos para la instalación de las explotaciones
ovejeras (alambrados, galpones, casas prefabricadas, medicamentos
veterinarios, máquinas de esquila, vehículos,
estufas, cocinas y otros) eran traídos en forma directa
desde Inglaterra a Punta Arenas, mientras que pastores, ovejas
y perros llegaban desde la posesión inglesa de Malvinas.
Estos insumos se comercializaban a través de, entre otros,
la casa de comercio Braun y Blanchard, cuyo socio mayoritario
era el empresario Mauricio Braun, cuya familia fue
propietaria
de Monte León entre 1920 y 2001, que abrió oficinas
en Santa Cruz en los primeros años del siglo XX. Los
administradores también eran importados, y se trataba
frecuentemente de militares británicos retirados.
El
diseño de las estancias ovejeras patagónicas era
puramente funcional y productivo, a diferencia de la tradicional
estancia pampeana, que a menudo era habitada por sus propietarios.
Como en el caso de Monte León, los propietarios solían
ser sociedades anónimas con base en Londres.
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HISTORIA
DE LA ESTANCIA MONTE LEÓN |
En
el catastro de 1895, la sociedad Curtze y Wahlen, agentes en
Punta Arenas de Kosmos, línea alemana de vapores interoceánicos,
figura como propietaria de las tierras de Monte León.
Tienen allí 15.000 ovejas, y en las barrancas de la costa
aún vive hacienda vacuna alzada, descendiente de la escapada
de un malhadado proyecto de colonización de 1872. Las
tierras les fueron vendidas a Walter Curtze y Augusto Wahlen
por el gobierno argentino o, según el título de
propiedad original, por su Excelencia, el señor Presidente
de la República, Teniente General Don Julio A. Roca.
Walter
Curtze, radicado en Punta Arenas desde 1885, encarnó
varias de las fuerzas que plasmaron la nueva Patagonia que surgía
en esos años: la irradiación desde esa ciudad
chilena, el origen europeo, la vinculación a la navegación
interoceánica, la estrecha vinculación a las finanzas
y el desarrollo de infraestructura. Curtze fue, además
de empresario ganadero y agente
de Kosmos, dueño de una línea de cabotaje, y uno
de los fundadores del Banco de Punta Arenas y de la empresa
de energía eléctrica de esa ciudad.
Por
su parte. Augusto Wahlen había llegado a Punta Arenas
junto a sus hermanos en 1874 en el mismo contingente inmigratorio
que el núcleo fundador de la familia
Braun:
don Elías, su mujer Sara Hamburger y sus cuatro hijos
mayores: Sara, Moritz, o Mauricio, futuro propietario de
Monte León y genial hombre de negocios, Oscar
y Ana.
En
1903 Kurtze y los sucesores de Wahlen vendieron los derechos
sobre los terrenos de Monte León a la casa mercantil
Vorverck y Cia. de Valparaíso. Se constituyó entonces
la Sociedad Estancias Santa Cruz, cuyo director era el alemán
Edgar Vorverck. Otros fuerte accionistas en la SESC eran Mauricio
Braun y el hombre de negocios inglés y residente
en Londres Sir Peter Hannay Mc Clelland, por medio de su empresa
Duncan Fox & Co. La alianza con el poderoso Mc Clelland
fue crucial para el inicio de Mauricio en los negocios a gran
escala. Mc Clelland aportó el capital inicial para la
explotación de la concesión de 1.000.000 de hectáreas
de tierra fiscal en la Tierra del Fuego chilena que Sara, hermana
de Mauricio, heredó de su marido José Nogueira
en 1893.
En
1912 la Southern Patagonian Sheep Farming Co. Ltd., empresa
en la que Braun y Duncan Fox & Co. tienen, una vez
más, importante participación, se constituye en
Londres con el objetivo declarado de "adquirir propiedades
de campo para la cría de ovejas, situadas parte en la
República Argentina y parte en la República de
Chile (...) Hacer productivos cualesquier terrenos adquiridos
por la compañía (...) construyendo, conservando
y equipando toda suerte de edificios, depósitos, tiendas
y casitas de habitación y cultivando, plantando, desaguando,
arando y de otro modo desarrollando cualesquier de dichos terrenos".
En 1913, los activos y pasivos de SESC, incluyendo, por supuesto,
tierras y animales son adquiridos en su totalidad por SPSF Co.
Ltd.
En
1914, la SPSF Co. Ltd. adquiere los terrenos de Monte León,
donde lleva a cabo los propósitos enunciados en sus estatutos.
La mayor parte de las actuales instalaciones de la Estancia
datan de ese período. Además de la admirable funcionalidad,
que les permitió cumplir su propósito sin mayores
transformaciones a lo largo de casi un siglo, las instalaciones
de Monte León son un valioso ejemplo histórico
de los procesos de la "globalización" de la industria
ovina en esos años.
Mientras
Duncan Fox & Co. actuaban como agentes de SPSF Co. Ltd.
en Londres, Braun y Blanchard hacían lo propio en la
Argentina y Chile. El estudio del académico argentino
Eduardo José Miguez, "Las Tierras de los Ingleses en
la Argentina, 1870-1914" incluye la siguiente información:
"En 1914, la "Southern Patagonian Sheep Farming Co.", formada
dos años antes en Londres era propietaria de 121.500
has. y arrendaba otras 133.500. Las tierras se encontraban en
Santa Cruz y Chile. Su capital era de 141.003 y además
había colocado en el mercado debentures con un interés
anual del 6% y garantía hipotecaria por un valor de 71.000.
Además del pago de los intereses sobre las debentures,
la compañía distribuyó dividendos del 6%
desde su creación en 1912 hasta el comienzo de la Guerra,
incrementándolos luego debido al alza del precio de la
lana".
Vale
decir que los beneficios netos de la lana eran altísimos
para esos años, y que, además, Hannay Mc Clelland
realizó una activa y eficiente oferta de los títulos
de la SPSF Co. Ltd. en el mercado de Londres. La compra de la
SESC por la SPSF Co. Ltd. se pagó con acciones de la recién
creada empresa pública británica.
En
la reunión de accionistas de la SESC celebrada en Valparaíso
para decidir sobre la propuesta de compra por parte de la empresa
inglesa, el presidente Arturo Goldfinch, quien es al mismo tiempo
representante de los accionistas Mauricio Braun,
su hermana Sara, Juan Blanchard y Duncan Fox & Co. expuso
a los accionistas sus puntos de vista sobre la operación:
"El Presidente informó a la junta respecto a la constitución
de la Southern Patagonian Sheep Farming Co.Ltd. y de otras negociaciones
que esa compañía tiene bien encaminadas para comprar
las estancias "La Carlota" y "Los Manantiales" (que) darán
una buena base para iniciar sus operaciones con un total de
217.000 has. de terreno y una masa de lanares de alrededor de
90.000 cabezas. Además expuso el Presidente que el Directorio
había estudiado muy detenidamente este negocio y que
lo encontraba muy favorable por cuyo motivo se atrevía
en recomendar a la junta su aceptación". La propuesta,
por supuesto fue aceptada, y como se vio, el pago en acciones
y debentures (títulos de deuda) de la SPSF Co. Ltd. fue
ciertamente ventajoso.
El
conglomerado de prósperas empresas que orientó
Mauricio Braun incluyó no sólo la explotación
ovina, en la que se inició a los 20 años (1885)
con el establecimiento de la estancia Coy Aike en el estuario
del Río Coyle, sino que se diversificó a los rubros
naviero, financiero y minero entre otros muchos.
El
lapso que media entre la asociación de Braun a la SPSF
Co. y la total absorción de los activos de esa empresa
por el mismo Braun es uno de grandes cambios en el panorama
económico mundial. La guerra de 1914 lleva los precios
de la lana a cotas récord, pero los beneficios del alza
para los empresarios de Punta Arenas quedaron parcialmente anulados
con la inauguración del Canal de Panamá en 1916,
que incidió violentamente sobre la importancia estratégica
de la región magallánica. Sin embargo, puede decirse
que esta fue una crisis esperada, pues la apertura del Canal
de Panamá había sido anunciada con años
de adelanto.
El
6 de julio de 1920, la Southern Patagonian Sheep Farming Co.,
en liquidación desde el año anterior, vende a
la Sociedad Anónima "La Ganadera Argentina Limitada",
empresa familiar de Mauricio Braun y su suegro José
Menéndez, "todos sus bienes muebles, semovientes, marcas
y señales de propiedad de aquella que forman el establecimiento
de campo denominado "Monte León". La hacienda
lanar del establecimiento se eleva a 40.535 cabezas. Hay además
375 caballos, 8 vacas y un toro. En la compra entran también
instalaciones, muebles, útiles y enseres, maquinarias
y útiles de esquila, vehículos y líneas
telefónicas. El total de la suma pagada por todos estos
conceptos es de 422.899 pesos, de los cuales 364.815 corresponden
a los ovinos, que se pagan a 9 pesos cada uno.
En
cuanto a tierras, el establecimiento suma 87.143 hectáreas,
que se venden en 871.430 pesos. Es interesante notar que el
precio de la hectárea (10 pesos) apenas sobrepasa al
de las ovejas. La operación se paga con acciones de la
sociedad adquirente. En la misma operación se adquieren
las otras dos estancias de la SPSF Co. Ltd.: "La Carlota", en
la zona de Río Gallegos, con parte de sus tierras en
territorio chileno y "Los Manantiales", cercana a San Julián.
Interpretaciones
nacionalistas de la historia han condenado a menudo la explotación
ovejera de la Patagonia Argentina cuestionando la ocupación
de inmensas extensiones de territorio argentino para su usufructo
por súbditos británicos, o en el caso de Braun,
chilenos. Es innegable que la mayor parte de esas estancias
fueron, y siguen siendo, planteadas según modelos ingleses,
y que sus propietarios y administradores solían también
ser de ese origen. Pero también es cierto que fueron
ellos quienes realizaron una ocupación efectiva de la
región, que las autoridades nacionales nunca lograron
hacer por su cuenta, sin chocar nunca con éstas por cuestiones
de soberanía. Por otra parte en las vastas extensiones
del litoral y la estepa patagónicos, aquejadas además
por una crónica escasez de mano de obra, sólo
los sistemas extensivos de explotación tuvieron probabilidades
de éxito. A esa circunstancia se debe en parte la preservación
del ecosistema de amplias áreas de la Patagonia, escasamente
modificado por los inmensos potreros y relativamente escasa
carga de animales.
Las
inversiones ovejeras en la Patagonia, si bien tuvieron un momento
de alta rentabilidad que con los años disminuyó,
de las 3.500 estancias registradas en Santa Cruz hoy se mantienen
activas 2.000, fueron siempre emprendimientos capitalistas de
riesgo que requirieron de impresionantes esfuerzos para su instalación
y mantenimiento. El medio ideal teórico que el desarrollo
de un capitalismo local encontró en las exenciones impositivas
y las amplias oportunidades de negocios de Punta Arenas, tuvo
su contraparte en los obstáculos implícitos en
el clima y las distancias patagónicas. Aún más
importantes, las políticas territoriales gubernamentales
fueron, en el mejor de los casos, erráticas, y muchas
veces los inversores no contaron con seguridades jurídicas
sobre las tierras en explotación. Una importante fuente
de problemas fue la cuadrícula en la que se dividió
el territorio de Santa Cruz para su loteo. Esta división
era puramente geométrica y no tomó en cuenta elementos
tan esenciales como la existencia o no de agua y la altura relativa
de los campos: los terrenos altos, aprovechables en verano,
son completamente improductivos durante el invierno.
El
encono de algunos sectores políticos contra los estancieros
patagónicos persistía en fechas recientes. En
1985, un grupo de diputados del Partido Justicialista, que incluía
a Carlos Ruckauf, presentó un proyecto de ley de expropiación
de varias estancias de la Patagonia, entre las que se incluía
a Monte León. La fraseología de los fundamentos
es ilustrativa: "nuestro país mantiene de hecho, un
largo conflicto con Gran Bretaña a raíz de la
usurpación de las Islas Malvinas. Este más que
centenario diferendo, no ha sido obstáculo para que en
todo este tiempo, empresas de origen británico hayan
tenido desde entonces una presencia decisiva en distintos rubros
de la economía argentina, circunstancia (...) que configuró
una verdadera relación de vasallaje, a través
del cual se fueron drenando nuestras posibilidades de consolidar
las bases materiales para apoyar en ellas el ejercicio de nuestra
independencia económica y de nuestra plena soberanía
nacional.
"Lo
ocurrido con los ferrocarriles, los puertos, la industria frigorífica
y tantas otras áreas, rubros que el pueblo argentino
logró rescatar con esfuerzo en su historia reciente,
y en una tarea que todavía está inconclusa nos
exime de mayores comentarios.
"Este
esfuerzo lamentablemente, no pudo ser desenvuelto totalmente
en la Patagonia, y particularmente en Santa Cruz, donde la presencia
de empresas de origen británico configuran (sic)
hoy una doble afrenta. Por un lado, por lo que representan en
sí mismas como usufructuarias de una tierra que ocuparon
a fines del siglo anterior y a favor de una relación
económica y comercial que les era totalmente favorable.
En segundo lugar, porque luego de la gesta de 1982, en la que
nuestros soldados derramaron generosamente su sangre para recuperar
nuestras Malvinas, la presencia británica en nuestro
territorio continental resulta a todas luces inaceptable".
La
ola de imprescindibles reformas laborales que fue la base del
éxito peronista no tomó por sorpresa a Mauricio
Braun: en la década de 1940, la Anónima realmente
ofrecía excepcionales condiciones de bienestar para su
personal. A pesar de la campaña que algunos medios alzaron
contra los latifundistas australes, las empresas de Braun quedaron
eximidas de los programas de reforma del régimen de tierras
que impulsó el gobierno. Una entrevista personal entre
Braun y Perón en 1951 se desenvolvió en los términos
más cordiales, y puso coto a quienes pedían expropiaciones.